El cielo se reía de nuestras tonterías

El cielo se reía de todos nosotros. Era un guiño sarcástico a lo tontos que podemos ser a poco que nos juntemos para ser más tontos todavía. Somos tan débiles, que nuestras impotencias no las vemos, no las sentimos. No nos dominamos ni a nosotros mismos.

Todos tenemos derecho a estar escondidos

Todos tenemos derecho a un cueva propia, incluso las arañas.

Todos tenemos derecho a vivir en un lugar mucho más guapo que nosotros mismos.

Todos tenemos derecho a que nos tengan envidia.

Todos somos muy feos y débiles para los demás.

Todos somos prescindibles, a poco que nos den un manotazo.

Nadie es como él cree que es. Igual tú… sí

Nadie es como él cree que es. Excepto yo. 

Bueno…, y tú. 

Sí, tú también eres como crees ser. 

Lo digo para que me sigas leyendo más veces. 



Para qué sirven las brujas? Y los brujos?

Nunca sabemos cuando es tiempo de brujas. O de brujos. Vienen en sus nubes blancas, se descabalgan de sus viajes y cogen la escoba para entrar en nuestras casas. Tampoco sabemos para qué. Dicen que entran por las ventanas, pero no siempre. Yo mismo las ha visto atravesar paredes de piedra y sin hacer esfuerzo. Para algo tiene que valer ser bruja.


Me han dicho que vienen más en invierno, debe ser al calor del cocido, pero yo estoy seguro que no es al calor, pues las brujas no pasan penalidades de temperamento. Vienen a probar la bola, los mondongos de la olla, el caldo de la sopa. Ellas son brujas, pero no son tontas.