Los derechos humanos no deberían existir como alternativa

Los derechos humanos son los que nos damos los humanos para diferenciarnos de otros humanos. Los derechos humanos no deberían existir, tendrían que venir de fábrica programados en nuestro comportamiento básico. Igual que comemos y bebemos todos los días, igual que tenemos que mear varias veces al día, deberíamos tener programados los derechos humanos sin poderlos evitar ni saltárnoslos.

Los turistas no son tontos ni millonarios

Los servicios de restauración o los clásicos bares con terraza más dirigidos a los turistas que a los habituales, juegan algunas veces con los abusos lo que lleva a los clientes a cabrearse pero sobre todo a retraerse. Debería ser obligatorio (de verdad) tener los precios de todo bien a la vista. Incluidos los añadidos por terrazas y por tener cara de turista despistado. Y dar algunas premisas educadas a los camareros con contratos basura, para que no te intenten meter una ensalada cuando solo quieres unas patatas bravas. La viñeta de "Super Maño" es de Heraldo de Aragón.

No te da vergüenza votar a un político que nos roba?

Efectivamente y como muy bien dice “FenNer” todos somos responsables de los políticos corruptos, del mantenimiento de su responsabilidad política, de que nos hayan robado a todos. 

Cuando un empresario nos roba al fisco de todos, tenemos que ir a por sus acciones y castigarlas, pero cuando nos lo hace una persona que elegimos nosotros para que nos represente, debemos al menos decidir no volverlo a poner en la misma responsabilidad o si no es así, entonces, la responsabilidad es toda nuestra.

¿No te da vergüenza haberlo votado y en muchas ocasiones, haberlo hecho tras saber que nos estaba robando?

Un poema al "Pan del cielo"; el de las nubes

Hacer un poema al pan parece complejo, hacerlo al pan de cielo simplifica los conceptos y añade las nubes que dan mucho juego. Pero aun así trasmitir a través del pan en forma de nubes, los deseos de volar, es un lujo fantasioso pero maravillosamente barato. Este pan se vnede en Madrid.

¿Se nos ha olvidado emplear el tacto para comunicarnos?

Vivimos encerrados en nosotros mismos, y en los últimos tiempos encerrados en el oído y si acaso en la vista de corta distancia. El resto casi nada de nada. ¿Se nos ha olvidado el tacto como uno de los sentidos fundamentales?

No avanzamos; y eso que estamos mirando desde lo alto

El orden de los factores a veces, sí que entorpece la recuperación. Si ponemos muchos jefes analizando las soluciones posibles, es casi seguro que logren dictaminar qué es lo que falla y que es imposible de corregir, pues ellos no quieren modificar sus hábitos.

La culpa siempre es del aprendiz, por no ser capaz de asumir responsabilidades y cobrar menos. No tienen remedio estos peones de brega ¿verdad? Y mira que están altos, mirando los problemas.

Reírse está bien, excepto si se ríen de nosotros

El humor suele ser esa mala lecha contenida que casi todo lo explica sin tener que cabrearse nadie. Ferrán Martín vuelve a dar en la diana del triste humos inteligente.

Uno con 60 años, llora con quien quiere

He tenido la suerte enorme de llorar hoy con la película “Rock the Casbah” del año 2013, donde el genial Omar Sharif se nos despide literalmente de la vida y de sus consejos, con una frase que considero antológica.

Nunca hagas llorar a una mujer, pues Dios cuenta sus lágrimas

La presencia de Omar Sharif es genial, no hagas caso a quien diga que estorba en la película, que no encaja, que es un añadido a la trama, pues a veces los críticos han visto demasiado cine.

Uno a los 60 años llora con quien quiere y el drama de una sociedad donde las mujeres tienen un peso legal escaso, se contrapone con el gran peso moral y ejemplar, aunque sea lleno de silencios y de amarguras. El hombre (en esas y en muchas sociedades) es el que puede tener la razón legal, pero no el que tiene la razón vital, la inteligencia social, el sentido de la vida. Una familia de mujeres que por sus condicionantes religiosos necesitan a los hombres para seguir andando, demuestran que son la que realmente llevan el sentido de la vida, la dirección en las relaciones entre humanos. Las que llevan la vida, las que lloran o ríen por y con sus muertos.